martes, agosto 15, 2006

Iphiclides podalirius




fam: Papilionidos
n.vulgar: podalirio o chupaleche.

Esta hermosa mariposa la encontramos campeando entre las flores del borde de la marisma, junto a la Dehesa de las Yeguas (Puerto Real). Como siempre íbamos Juanjo y yo mirando la flora de estos pinares y apareció ella con su majestuoso vuelo parándose a libar entre los limonios de la marisma. Al principio parecía que le gustaba el juego de acompañarnos, pero cuando puse el zoom largo para fotografiarla se acabó la complicidad. Más de media hora me costó sacarle algunas fotos, casi ninguna decente. Me quedo con ésta -que no es gran cosa- pero permite apreciar claramente su anatomía y especialmente sus ocelos (falsos ojos) que tiene tanto en el haz como en el envés de cada una de sus alas. Estos ocelos son esenciales para su supervivencia, lo mismo que los dos remates apicales de sus alas, con ellos consigue centrar sobre estos puntos no vitales de su anatomía los ataques de los pájaros e incluso desprenderse voluntariamente de ellos sin perjuicio de su capacidad para seguir volando. Es una especie de tamaño más bien grande, diurna, que se desarrolla de abril a julio y que se la ve volando hasta septiembre. En la Peninsula Ibérica prefiere las laderas de colinas y espacios abiertos rodeados de árboles. Nosotros la vimos en una franja de contacto entre los pinares y la marisma, siendo no muy frecuente su presencia en esta zona. Se distingue muy bien por sus largos remates de las alas, su colorido rayado y su vuelo pausado. En Sierra Nevada se puede contemplar un raro endemismo emparentados con esta podalirio (Iphiclides podalirius subsp. fleisthameli). Sus orugas se distinguen por poseer un órgano bifurcado detrás de la cabeza que proyecta como arma de defensa liberando al mismo tiempo un olor característico.

La foto: 8 de julio de 2006, Dehesa de las Yeguas, Puerto Real (Cádiz). Cámara Olympus E-500, objetivo Zuiko 45-150 mm. f:7.1, 1/1000 seg. ISO:800. Procesado: PICASA=recorte parcial+máscara de enfoque+máscara de desenfoque exterior.

sábado, julio 29, 2006

Jennifer&Laura

Mirar con la intensidad de estos ojos. Asomarse al mundo sin miedo. Hacer de cada instante un juego. Sentir la presencia de la amiga que viaja en el mismo vagón, por cualquier parte,... su cómplice, su compañera. Dualidades que se conjungan para transgredir, acercándolas a lo prohibido, mezclando a un tiempo timidéz y atrevimiento mientras una brisa de aire enreda sus cabellos.

Mientras el tren seguía su curso me decía a mí mismo ¡Dios mío, son sólo niñas! No les digas nada. Vive la alegría de esas miradas. Sientete en este instante como ellas y participa de su felicidad. En ese instante, en ese hermoso instante, por primera vez en mucho tiempo, oí como un tañido de campanas lejanas. Y pensé, ¡puedo sentirlo! acabo de oir el pajareo de mi alma colmenera acelerando el paso, y las campanas, las campanas son la prueba...

Y las campanas del viejo tren volvieron a sonar. El maquinista -por los altavoces- pidió a las dos niñas que no asomaran las cabezas fuera de los vagones. Y me quedé muy serio, viendo como todos me miraban. Al fin, un poco aturdido, comprendí por qué. No tuve más remedio que decir, con infinita tristeza, ..."Laura, Jennifer, ya lo habéis oido...no volvais a asomaros fuera del tren".

La foto: 14/VI/2006. Viajando en el tren del Safari Park "Castillo de las Guardas" con los alumnos de mi clase. Cámara Olympus E-500, objetivo Zuiko 45-150 mm. f:5.6, 1/1000 seg. ISO:800, medición matricial, balance "nublado", compensación 0EV. Procesado PICASA: recorte parcial + máscara de desenfoque exterior+ máscara degradado ByN exterior.

viernes, julio 28, 2006

Seguir volando



Por una vez podríamos ser como pájaros y seguir su estela en el espacio abierto de la bahía gaditana. Claro que no lo somos y lo que a nosotros nos parecería una hermosa colcha de panwok, hecha con telas de diversos colores que se muestra a nuestros pies, no es otra cosa -ellos lo saben muy bien- que una enorme salina. Más o menos la casa donde viven o pescan los flamencos, las espátulas, cigüeñuelas, garzas, avocetas y demás fauna emplumada que hermosea estos espacios litorales que el hombre ha ido transformando desde épocas prerromanas. Esta salina, llamada de la Tapa, nada tiene que ver con las salinas tradicionales, ni con su estructura, ni destila ese conocimiento milenario del manejo del agua de mar que atesoran aún los viejos salineros. La mecanización y los cambios no comenzaron precisamente ayer. Pero en esencia, sigue siendo lo mismo: un proceso de separación de la sal marina del agua de mar y del resto de sus componentes. En esa transformación intervienen siempre los tres elementos básicos: las mareas, el sol y el viento. No creo que hoy podamos encontrar ninguna fábrica que en pleno siglo XXI siga usando estos elementos como fuerzas esenciales de la producción. Además, las salinas de la bahía de Cádiz son ese paisaje que todo lo uniforma y todo lo identifica. Casí 10.000 hectareas de naturaleza en el centro mismo de un área metrópolitana con más de medio millón de almas. Casi todas moviéndose diariamente por su contorno, incluso sobre ellas. Creo que todos los gaditanos, y los que tambien lo somos por propia vocación, llevamos la impronta de la sal y su paisaje en el fondo de nuestras retinas. Y ahora, además, yo me quedo con esta imagen dentro, con la plasticidad de esa conjunción de ocres, verdes, pardos y amarillos ...junto al blanco puro de la sal, como la paleta de un pintor, o el verbo de un poeta, pidiendo que todo siga igual que ahora, o igual que antes. No voy a permitir que el ladrillo siga invadiendo y ahogando este hermoso paisaje. No voy a consentir ni un relleno más de ninguna salina. Nadie debería permitirlo.

Las fotos: 21/I/2006. Vuelo sobre la bahía de Cádiz, 1000 pies, ángulo 45º. Salina de la Tapa (el Puerto de Sta. María). Cámara Olympus E-500. Obj. 14-45 mm, f: 9, 1/500. Recorte con Picasa. Ver reportaje fotográfico completo y crónica del vuelo pinchando en "Mi space" de la lista de enlaces.

A vista de pájaro



Hoy quiero alejarme de las cosas que amo para entenderlas mejor. Dejar la tierra firme para poder comprender la regularidad, el orden y la perfección con que funciona la vida. Cambiar de dimensión y de escala para tener otra percepción de esta tierra y este paisaje que bien conozco, pero que ni en sueños podía imaginar que fuese realmente tan hermoso. Esta es la marisma del Caño del Trocadero y lo que veo desde aqui arriba es dinamismo y regularidad. Siento el continuo hacer de las mareas modelando los sedimentos marinos, organizándose y rehaciéndose al compás de los giros de la Tierra. Siento fluir el agua mansamente, lamiendo los caños, modelando el relieve de este paisaje extraño, construyendo una complejidad de infinitas formas y colores. Y aquí estoy a 1000 pies de altura disparando mi Olympus, con el corazón acelerado por la emoción del momento para dejar testimonio de esta verdad.

La foto: 22/I/2006, Caño del Trocadero, Puerto Real (Cádiz), Cámara Olympus E-500, objetivo Zuiko 14-45, prioridad S, f: 9; 1/500 seg. Procesado: PICASA, sólo recorte parcial.

miércoles, julio 26, 2006

La manera de mirar

Siempre pensé que los amamos la fotografía teníamos una forma especial de interrogar la realidad, al mismo tiempo sutil y obsesiva como si permanentemente persiguiéramos el alma oculta de las cosas. Pero hoy, precisamente hoy, he podido entender por qué......

"La mirada es una vida en suspenso, una continua interrogación invisible que se complace en la superficie de las cosas y quiere ir un poco más allá, más hondo, al otro lado, donde la luz y la oscuridad se entrelazan en la frontera de penumbra, donde el saber se mide por fracciones de segundo y fulgores de adivinación, donde lo que se sabía es desmentido, donde la certidumbre adquiere un matiz de sospecha y lo desconocido se vuelve instantáneamente familiar...
La mirada es una vocación y una posible consecuencia de la vida al margen... La ciudad, el mundo, la casa donde vivimos, es una galería de miradas, igual que esas estancias por donde caminamos, un bosque de innumerables apariencias y símbolos, y es una vocación solitaria de conocimiento y viaje lo que lo impulsa a uno a mirar sin descanso, y a vivir atrapado en la mirada de otros, a inventar al que mira sabiendo con desasosiego que tal vez, al mismo tiempo, esta siendo inventado por él.
Las alas del deseo no se despliegan sobre nuestros hombros, sino sobre nuestras pupilas,... Miro para saber, pero la mirada miente y las apariencias engañan, tal vez con más eficacia que la imaginación y el recuerdo, con más exactitud, pero sigo mirando porque no conozco otro remedio contra la mentira y tambien porque si acepto que he de ser engañado, prefiero que me engañen los ojos, los sentidos que me alian al mundo, el oído que me trae el rumor de la ciudad y las voces de los extraños, el olfato, que abre intangibles paraisos en el aire...
Uno cuenta lo que que le han contado los sentidos, y hubo un tiempo en que no supo si únicamente miraba y percibía para contar luego y agregar su voz al caudal de voces y su mirada al extraño ajedrez de las miradas que se cruzan, pero ahora va descubriendo que no es lícito limitarse a mirar y que tampoco es posible elegir la condición helada de testigo a menos que se haya elegido previmente la irrealidad y el infierno...
...uno va va sabiendo que hay otra forma de mirar misterios evidentes y ocultos en el juego de las apariencias. Basta de espejos y de sombras... Procurará mirar desde ahora las cosas con los ojos tan apasionadamente abiertos como un pintor de la verdad , como Edward Hopper o Velázquez, con la serenidad de Vermeer, con el espanto y la rabia, si es preciso, de Francis Bacon, con la inocencia de un recien llegado, con la temeridad de un espia que se juega la vida en la indagación y que intentará vivir para contarlo."

"LAS APARIENCIAS". Antonio Muñoz Molina-1990.

La foto: De un rosal silvestre. Villaluega del Rosario (Cádiz) 11/V/2006. Cámara Olympus E-500. Objetivo: Zuiko macro 35 mm, f: 5.6, 1/640 seg. ISO: 800. Procesado: PICASA, máscara de enfoque+ máscara de desenfoque exterior.

lunes, mayo 15, 2006

Orchis papilonacea subsp. grandiflora

No hay nada más emocionante que encontrar a la princesa perdida y nada más triste que perderla al poco de encontrarla. Esta hermosísima orquídea ha sido objeto de búsqueda de muchos botánicos en la provincia de Cádiz, muy pocos la han visto. Juanjo y yo tuvimos la dicha de hallarla solitaria, en medio de un llano de la Sierra de Cádiz. Allá a lo lejos se percibía una mancha rojiza y dirigimos -como siempre- nuestro pasos a ella sin esperar nada especial. Jamás la habíamos visto más que en libros y allí estaba. Creo que nos ocurrió lo mismo a los dos. De pronto se nos aceleró algo muy fuerte por dentro y nos abrazamos y nos pusimos a saltar y a gritar de alegría. Habíamos hecho dos o tres expediciones a la Sierra sólo para encontrarla. Pero nunca apareció y ahora se nos mostraba allí mismo, lejos de los lugares donde se había descrito, sobre suelos calizos en un prado húmedo junto a un arroyo. Nunca le he hecho más fotos a una misma planta, con todos los objetivos, desde todos los ángulos. Nuestra ruta ese día sólo era marcar un itinerario para una excursión con los alumnos de mi clase que realizaríamos una semana después. Y no pudo ser más provechosa, pues entre las dos salidas encontramos -además de la papilonacea- tres Serapias de las cuatro que hay en Cádiz, la Anacamptis pyramidalis, la variadad filcohana de la Ophrys tenthredinifera, La Ophrys scolopax, la Ophrys lutea, la Orchis laxiflora, la Orchis langei y la Orchis champagneuxii. Todo ello sin contar numerosos taxones incluidos en la Lista Roja de la Flora Andaluza. Toda esta alegría se trocó tristeza, rabia y dolor una semana después. Cuando llegábamos con la expedición de niños a la misma zona, divisamos a lo lejos un rebaño de medio millar de ovejas justo encima de donde debería estar nuestro tesoro. Estábamos a más de mil metros de distancia, pero los augurios de esta terrible pérdida se iban confirmando. Saqué el gps de la mochila y marqué el way point 150 con el que había fijado su localización exacta días atrás. El aparato nos ibá indicando los metros que faltaban 400, 300, 200, 100 y la dirección del rumbo que debíamos seguir...nada. No estaba. El gps no falla, lo situamos justo encima de donde debía estar la Orchis papilonacea pero se habían comido hasta las hojas. Ni rastro de ella. Así es la vida de las plantas, para nosotros -que las amamos- son un tesoro sin precio, para los herbívoros son sólo una hierba más, de otro color, pero una simple hierba. Y no voy a arremeter contra las pobres ovejas, ya las jodemos bastante. Pero qué las ha enrarecido sino nosotros mismos, que las hemos cortado durante siglos para adornar los jarrones de nuestras casas. No es algo del pasado. Al día siguiente mi compañero Juanjo me comentaba que había entrado en un bar del pueblo y había visto una jarra llena de Orchis langei, con más de treinta plantas dentro. Una vez más nosotros mismos somos la "canalla inculta" que arrasa con todo.

Las fotos: Villaluenga del Rosario (Cádiz) 7-mayo-2006. Cámara habitual. Objetivo Zuiko macro 35 mm, enfoque S-AF, medición matricial, compensación 0 EV, ISO 125, 1/50 seg. f: 10, parámetros modificados en la toma: nitidez +1, saturación +1, contraste +1. Procesado: Picasa, máscara de enfoque. foto III: collage Picasa + máscara de desenfoque selectiva.

sábado, mayo 06, 2006

Un día en la Sauceda
El sábado pasado charlando por el messenger con mi compañero Juanjo planeábamos -como otros veces- una salida para ver rincones exóticos de la provincia y poder encontrar esos tesoros botánicos que de vez en cuando os traigo a esta ventana. Hacía buen tiempo y mi única condición era ir en moto, el destino me daba igual. Así que a las 8.30 de la mañana del domingo siguiente lo estaba recogiendo en la gasolinera del Puerto de Santa María. Enfilamos la Suzuki rumbo a Alcalá de los Gazules donde paramos a deyunar y luego, casi 20 kilómetros mágicos de curvas, hasta Puerto Galis. El paisaje soberbio. No hay nada igual a viajar en moto por la montaña dejándote los sentidos en cada rincón. La primavera es muy especial en el Parque de los Alcornocales. De trecho en trecho te va atrapando la magia de este lugar, sin ver un alma, pero regalándote un paisaje en estado puro. No te sientes expectador de nada sino parte de esta maravilla que se va destapando tras cada curva de esta increible ruta. Cuando nos faltaba sólo unos minutos para llegar a nuestro destino tuve que parar la moto. Juanjo se extrañó y yo le dije "hay un Lupinus en la cuneta". Y efectivamente allí estaba un magnifico Lupinus micranthus con sus gotitas de rocio y su espiga de flores azuladas. Pero no estaba sólo, toda la cuneta estaba repleta de Serapias, ¡un serapial! Esas orquídeas tan poco vistosas y -por primera vez- en mi vida pude contemplar la Serapias lingua, con su largo epiquilo, junto a otras Serapias como las que hay en la Bahía (parvifloras) e incluso algunas con características intermedias entre una y otra, estado al que han llegado por hibridación. Allí nos encontramos en el borde de la carretera, tirados boca abajo, haciendo fotitos cuando pasó una larga fila de motos que creían que nos habíamos caído. ¡Lo que puede dar de sí un palmo de cuneta!. Unos metros más alla de las Serapias había una docena de Ophrys apifera, dos ejemplares de otra rara orquídea que despues determinamos como Epipactis tremolsii, aunque no tenía abiertas sus flores y una Linaria hirta con su espolón blanco y los delicados nervios purpúreos que recorrían toda la flor. No me lo podía creer, sólo unos metros de cuneta y aquello parecía un jardín botánico. Allí estuvimos más de una hora en la antesala de la Sauceda sin atrevernos a dejar la cuneta, porque cada vez había más cosas. Creo recordar que le dije a Juanjo que si algunas vez alguien nos regalaba un viaje al Amazonas, seguramente nos quedaríamos en las puertas. Proseguimos la marcha pero antes paramos de nuevo en un escarpe de la carretera, una especie de pequeña cantera de esas que los de Obras Públicas van dejando atrás cada cierto trecho según avanza la obra. Esta vez las plantas estaban colgadas en el talud de la carretera y allí en unos metros de nuevo apareció de todo, pero sólo me detendré en mostrar la foto del lirio más espectacular de cuantos he visto. Se trata de Iris filifolia, una iridiacea de gran tamaño y flores púpuras que nos dejó con la boca abierta. Además todo estaba lleno de Allium roseum. En la ruta que emprenderíamos después encontraríamos otros dos allium más, pero éste de la carretera era soberbio. El caso es que lo veo constantemente por muchos sitios pero nunca me puedo resistir a sacarle una foto y aquí os quiero dejar tambien uno para ver si compartis conmigo esa opinión. Aparcamos la moto en la casa del guarda. Ponía un letrero que decía "no aparcar cohes en el carril", pero lo nuestro no era técnicamente un coche, así que la dejamos allí con los cascos amarraditos, pues todos los alrededores estaban atestados de coches de domingueros. Y la desagradable sorpresa se confirmó. Domingueros en el área de acampada de la Sauceda, con sus neveras, sus radios, sus TVs portátiles, en fin, lo de siempre. Lo bueno es que se quedan en la puerta y no se internan por el monte. Eso saldríamos ganando. Por el camino comienzan a verse muchas, muchísimas...Orchis langei, toda la vereda de subida al poblado lleno de estas bellas orquídeas rosas. Fotografiando una de ellas una pareja se acercó a nosotros y entáblamos una conversación sobre lo increible de la Sauceda. Les íbamos mostrando las plantas que encontramos y, la verdad su curiosidad no tenía límites. Entonces les conté la historia de la Sauceda, su origen como poblado de gentes de la Sierra que vivían de los recursos del Monte y cómo la Aviación del General Franco, ya terminada la Guerra Civil, destruyó literalmente el poblado con sus bombas bajo el pretexto de acabar con los guerrilleros maquis que supuestamente se ocultaban en la zona. Aún se conserva parte de la estructura de la Ermita y todas sus cabañas se han reahabilitado. Ahora es una zona de albergues rurales. Llevé a estos amigos a ver un piruétano (Pyrus bourgueana) que se había convertido en un árbol espléndido, con más de ocho metros de altura y un porte imponente. Por esta zona vimos varias plantas interesantes como un allium de flores amarillas (Allium scorzonerifolium), una escrofularia bastante rarita que crece justo a orilllas del río (Scrophularia auriculata) y un lamium (Lamium flexuosum) de delicadas flores blancas y hojas parecidas a la ortiga. Para el bosque, no se me antoja otro adjetivo que mágico. La frondosidad de la arboleda y el sotobosque de las laderas ocupado por los helechos es la imagen más sugerente de esta sierra que todos queremos llevarnos en el corazón. Los alcornoques (Quercus suber) se distribuyen por las pendientes de esta parte de la Sierra y -mezclados con éstos pero siempre más cercanos a los pequeños cursos de agua- los dos quejigos, que comparten con el alcornoque el vuelo del monte. De los quejigos destacar el más emblemático (Quercus canariensis) que se enseñorea con su imponente copa, desmochada por los carboneros, de los ribazos. Es curioso, pero esta frondosa, a pesar de su nombre, no es originaria de Canarias, ni siquiera vive allí. Todo se debió a un error de los primeros botánicos discípulos de Sir Edmundo Boisiere, que traspapelaron un pliego de esta planta y le colocaron por equivocación la etiqueta de otra quercinia canaria. Así pues, lo que seguramente debió llamarse "Quercus baeticum" por poner un ejemplo, se llamó para la posteridad Quercus canariensis y así debe ser porque es bueno testimoniar que la ciencia no es infalible, ni la botánica tampoco. Dejamos el poblado y nos adentramos ladera arriba para explorar uno de los famosos "Canutos de la Sierra" más técnicamente llamados Laurisilva, aunque yo me quedo con la expresión "Bosques de Niebla" que a mi juicio mejor encaja con el alma de este paisaje insólito. ¡Qué bonito que un bosque fuera de sólo de niebla! pero no, no se refiere a esto la expresión, sino al origen del bosque que mantiene la humedad gracias precisamente a la niebla húmeda que aporta a estas montañas el viento de Levante. Ello le confiere un estado permanente de humedad similar al de algunos bosques tropicales, donde se desarrollan especies afines como el laurel (Laurus nobilis) y el hojaranzo (Rhododendron ponticum subsp baeticum) que es el protagonista indicutible del Bosque de Niebla, junto a otros taxones endémicos del subsector Aljíbico como el "avellanillo"(Franjula alnus subsp. baetica) o los helechos Culcita macrocarpa y Osmunda regalis entre otros. Terminamos nuestra incursión en este bosque húmedo y nos merendamos el resto de las viandas junto a una de sus charcas. Incluso nos refrescamos los pies y cogemos fuerzas para vuelta. Pero antes, jo...algo raro está pasando en el fondo de la charca, le pido a Juanjo que ponga el marcha la función video que lleva incorporada su pequeña Nikon Colpix, ...es la leche. Somos expectadores de excepción de un cortejo nupcial de los sapos (y hay que decirlo en plural con toda razón) porque tres machos están copulando con una hembra. Es increible el amasijo de cabezas, cuerpos y patas girando todos unidos en una bola, en una danza lenta y subacuática...pero, lo siento...., os dejo la crónica incompleta. Esto se merece un blog para ellos solitos. Tengo dos videos de 40 segundos cada uno. A ver cómo consigo subirlos al blog (espero que alguien me ayude) y la música, a ver que preferís ...himno nupcial o la balada de Joe Cocker en Siete Semanas y Media. Espero sugerencias. Fito Mendi.


Fotos: La Sauceda, Jimena de la Frontera (Málaga). 30-abril-2006. Cámara Olympus E-500. Objetivos varios. Diferentes situaciones fotográficas. Procesado Picasa: todas las fotos con máscara de enfoque y la del hojaranzo con desenfoque exterior.

sábado, abril 22, 2006




























Ophrys apifera
sin. Ophrys insectifera, Ophrys arachnites, Ophrys austriaca
n. vulgar: flor de abeja, abejera.
etim. del lat, apis (abeja) y fero (llevar), por el parecido del labelo con estos insectos.

De las orquídeas ibéricas, las del género Ophrys son las más espectáculares, y de entre ellas specullum, tenthredinifera y apifera se llevan todos los premios por su espectacular belleza. Mi favorita es ésta última, que acaba de aparecer esta semana en el escenario de la primavera. Todo está escrito ya en este guión natural. Existe un orden de aparición de cada una de las especies en este teatro mágico de la vida. Y no es simple casualidad, todo tiene una explicación. Podríamos decir que cada orquídea "sabe" cuando van a eclosionar los huevos de los primeros machos polizadores que ardientemente buscaran a su hembra, que por cierto no la encontraran de inmediato, porque eclosionan unas semanas más tarde. Ese pequeño lapsus de tiempo es el que controlan las orquideas para imitar los colores, formas, pelos y -sobre todo- los olores de las hembras para engañar a los machos polinizadores. De nuevo estamos ante otro ejemplo de control total de unas plantas sobre los procesos biológicos de unos insectos a los que se han "fidelizado" a lo largo de millones de años y de los que obtienen un beneficio esencial para ellas, su propia reprodución sexual mediante estos intermediarios "torpes" a los que -por cierto- no entregan nada, ya que los machos no llegan a copular realmente con las flores. Todo el afán de las orquídeas es retener en su labelo a los machos para que los polinios de la flor puedan impregnar su cuerpo (la cabeza o el abdomen, dependiendo de las especies de orquídeas) de polen y así cuando visiten otra planta hermana, puedan transportalo hasta el estigma de aquella. De esta manera se aseguran una buena "salud" genética de sus descendientes. De todas maneras, si los insectos no llegan, la planta pasa al plan B, y ella solita hace que los polinios se desprendan de las anteras, curvándose sobre el estigma (parte femenina) y se autofecundan (autogamia). Toda una maravilla. Y ahora conozcamos a nuestra nueva protagonista. Planta de 20-50 cm de altura: tallo erecto, glabro (sin pelitos); hojas basales de ovadas a lanceoladas, las caulinares (abrazan el tallo desde abajo) semejantes pero más pequeñas y agudas. Espiga laxa (pocas flores) 3-8; brácteas más largas que los ovarios. Flores con tépalos externos oblogo-ovados, patentes (ángulo recto) o reflejos (dirigido hacia la base del órgano donde se insertan) de purpúreos a rosas con un nervio central verdoso; tépalos internos patentes, más pequeños triangulares o linear-lanceolados de color verde o purpúreos. Labelo obovado (forma de huevo con la parte más ancha hacia el extremo), fuertemente convexo, lóbulo medio con bordes revolutos, trilobulado parcialmente vellutino (con pelitos muy finos), pardo-purpúreo o bicoloreado, con un espéculo basal escuteliforme (forma de escudito) de color violeta o pardo-rojizo; lóbulos laterales vilosos, triangular-ovados, reflejos; apículo de labelo reflejo, agudo, casi oculto, sólo visible de lado: apículo del ginostemo (la cabeza de pájaro) largo y sinuoso. Habita prados y pastizales soleados, húmedos o secos, en claros de encinares, quejigares, olivares, matorrales seriales aclarados y vegetación riparia (de ríos y aroyos). Tambien en taludes y cunetas con cierta cobertura. Se distribuye por la Región Mediterránea; por el E alcanza hasta Turquía y Oriente Medio, por el N los Paises Bajos y el C de Inglaterra. En Andalucia se encuentra dispersa por todo el territorio. En Cádiz ocupa el litoral, la Campiña y la Sierra, pero está ausente en Los Alcornocales. En Puerto Real aparece muy localizada. En las proximidades de las Canteras existe una pequeña población que no sale todos los años. Pero precisamente hoy he localizado una nueva población a 200 m de la primera con casi una docena de individuos. Las fotos son de este lugar.

Las fotos: Entorno de las Canteras (Puerto Real, Cádiz). 22-abril-2006. Cámara: Olympus E-500, objetivo Zuiko macro 35 mm, enfoque S-AF, medición ponderada al centro, prioridad apertura, compensación 0 EV, Iso: 800. Foto 1: 1/100 s. f:6.0; fotos 2 y 3: 1/300 s, f: 9.0. Procesado Picasa: máscara de enfoque y recorte parcial en las tres.

viernes, abril 21, 2006

Orchis coriophora subsp. fragans














sin. Orchis fragans

Esta orquídea habita prados, zonas húmedas, claros de matorral y bosques; teniendo una clara tendencia por las zonas algo encharcadizas. Prefiere suelos calizos sobre los silíceos, desde el nivel del mar hasta los 2200 m de altitud. Presente en Europa desde la Península Ibérica hasta el C de Rusia y los Balcanes, W de Asia -Cáucaso y Chipre- y desde las costas mediterráneas de Turquía hasta Palestina -el Iraq y el Irán-, y N de Africa -de Marruecos a Túnez-. Extendida por toda la Península Ibérica-aunque relativamente rara en la fachada atlántica- y Baleares. Dispersa por toda Andalucía, solo falta en la provincia de Sevilla. En Cádiz esta presente en la Sierra y la franja litoral. En la Bahía de Cádiz la hemos encontrado en el Puerto de Santa María -Pinar del Tiro Pichón y Pinar de la entrada a los Toruños- y en Puerto Real - especialmente en el Pinar de la Algaida, en el entorno de la Universidad-. A pesar de su tendencia hidrófila, hemos encontrado ejemplares aislados floreciendo en los mismos arriates de la Universidad recubiertos de piedra e incluso -algún ejemplar- saliendo de la gravilla asfaltada de la carretera de los Toruños, lo que da idea del vigor de la planta. Se caracteriza morfológicamente por sus hojas lineares, o estrechamente lanceoladas, suberectas, parcialmente envainadoras. Espiga oblonga o cilíndrica, densa, multiflora (15-30). Brácteas lanceoladas, uninervadas, tanto o más largas que los ovarios. Flores pequeñas, pardo-purpúreas, de olor a vainilla. Piezas del periantio convergentes, formado un casco acuminado, verde-purpúreo; sépalos uninervios, pétalos semejantes más pequeños. Espolón descendente, cónico, curvado, tanto o más largo que el labelo. Labelo ovado, trilobulado, verde-purpúreo, moteado en la base y replegado hacia el ovario. Lóbulos laterales subrómbicos, enteros, festoneados o dentados; lóbulo medio oblongo, entero, más largo que los laterales. Esta és una planta muy variable y actualmente sujeta a debate científico en cuanto a su hubicación taxonómica. La variabilidad en cuanto al tamaño de sus piezas florales, y otras características secundarias, como el tamaño del espolón y el tipo de esencia nectarífera, llevan a algunos autores a distinguir entre Orchis coriophora y Orchis fragans. La primera se caracterizaría por sus flores de color púrpura y olor fétido, con el espolón más corto que el labelo. Mientras que Orchis fragans tendría flores de color más claro, olor a vainilla y espolón igual o más largo que el labelo. Hay que decir que todas estas características es posible observarlas -incluoso- dentro de una misma población, lo que apoya en suma que estamos ante una planta con acusado caracter polimorfo. Es una de las pocas orquídeas que ofrece recompensa a los polizadores, néctar en este caso. Florece de abril a junio. Y fructifican la mayoría de las flores. Cada cápsula produce de 4000 a 5000 semillas.

Las fotos: Pinar de la entrada a la Marisma de los Toruños (Puerto de Santa María, Cádiz) 20-abril-2006. Cámara Olimpus E-500. Objetivo macro 35 mm. Enfoque S-AF, prioridad apertura, compensación 0 EV, medición: promedio central ponderado, ISO:200. Foto 1: 1/60 s. f: 8, foto 2: 1/320 s, f:5.0 y Foto 3: 1/250 s. f:9.0. Procesado Picasa: máscara de enfoque y foto 1: recorte parcial.





martes, abril 18, 2006

Ophrys scolopax versus Ophrys picta












n. vulgar: flor de la araña, flor de la abeja
Etim. Del gr. scolopax (cabeza de pájaro) por la caracteística forma del ginostemo, que recuerda la cabeza de un ave.

Ophrys scolopax es una orquídea que se encuentra distribuida por la Región Mediterránea. Se haya dispersa por la mayor parte de la Península Ibérica y Baleares, desde el nivel del mar hasta los 1500 m. Falta en NW de la Península. En Andalucia sólo se encuentra ausente en la provincia de Huelva. En la Bahía de Cádiz, y particulamermente en Puerto Real, es una orquídea no frecuente y cuando se la encuentra aparece aislada o con muy pocos ejemplares. Prefiere los pastizales, claros de matorral, herbazales húmedos y zonas boscosas. Ophrys scolopax es una orquídea muy vistosa, con tallas comprendidas entre 15-30 cm, con hojas lanceoladas, agudas, mayoritariamente en roseta basal y con 1-2 hojas caulinares, suberectas y abrazadoras. Su espiga es laxa, con 3-10 flores y bracteas acanaladas más largas que los ovarios, a los que envainan. Flores vistosas con tépalos externos blancos, rosas o purpúreos generalmente con un nervio central verde. El tépalo central a veces incurvado sobre el ginostemo. Los tépalos internos muy estrechos (y hasta la mitad de largos que los externos) triangulares y vilosos. Labelo ovado, con la zona más ancha hacia la mitad, trilobulado con los bordes fuertemente reflejos y vilosos excepto en el margen. Apendice apical carnoso, verdoso y curvado hacia delante; lobulos laterales fuertemente curvados hacia adelante, densamente vilosos. Espéculo en forma de H, violeta o azul, con margen amarillo o blanqucino. Ginostemo con apiculo sinuoso y gran parecido a un pájaro (becada). Ciertas plantas de labelo pequeño y estilizado, petalos laterales estrechos y por lo general con el margen del labelo glabro, se ha venido considerando como una especie diferente (Orchis picta). Esta presunta especie se distribuye por el E y S de la Península Ibérica, coexistiendo en las mismas áreas que Ophrys scolopax. De hecho en Puerto Real hemos encontrado plantas que podrían corresponderse con ambas especies, con todo el parecido que muestran las fotos, siendo Oprys picta una planta mucho mas menuda que no pasa de los 15 cm. En cualquier caso, parece que taxonómicamente, no hay acuerdo general entre los botánicos para separarlas, por lo que estas diferencias deberían seguir aún en cuarentena.

Foto1: Cañadas de Puerto Real (Cádiz). 12-abril-2006. Camara Olympus E-500. Zuiko macro 35 mm. Prioridad apertura, 1/80 seg. f: 5.6, ISO:800.

Foto 2: Cerro Ceuta (Puerto Real, Cádiz) 2-abril-2005. Camara Olympus Z-5000Z, objetivo 8 mm. Prioridad apertura, Supermacro, 1/200 seg. f: 8.0, ISO: 160

domingo, abril 16, 2006


Cephalanthera longifolia

Sin. Serapias helleborine var. longifolia, Serapias ensifolia, Cephalantera ensifolia.

Etim. del gr. cephale (cabeza) y anthos (flor, por extensión antera). El nombre específico longifolia proviene del lat. longus (largo) y folium (hoja), por la forma de sus hojas bastante largas.

Pertenecientes al género Cephalanthera existen dos especies en la Sierra de Cádiz, el que aquí describimos y Cephalanthera rubra, bastante más escasa y de flores rojizas, que sólo habita el sotobosque del pinsapar. Cephalanthera longifolia es una orquídea de tamaño medio (20-40 cm de altura) de tallo estriado, sin pelitos, algo zigzageante en la base, con dos o tres vainas blanquecinas o verdosas. Sus hojas son largas, lanceoladas o linear-lanceoladas, puntiagudas y dispersas por el tallo. La espiga es grande y de pocas flores (5-15). Las flores son de color blanco puro, tubular-campanuladas, que no abren completamente. Las piezas florales oblongas o lanceoladas, agudas y conniventes formando un casco que encierra parcialmente el labelo; los pétalos algo más corto. Labelo más corto que los pétalos, con hipoquilo de bordes curvados hacia arriba y con manchas anaranjadas en la base. Epiquilo ovado, provisto de 3-5 crestas, con el extremo distal decurvado y replegado hacia el ovario, blanco, con manchas amarillas o anaranjadas. Como se puede apreciar, carece de espolón, aunque en la base del labelo posee una dilatación que asemeja un espolón rudimentario. Crece en lugares de media sombra y bajo estrato arbóreo. También bajo matorrales altos y densos como agracejos y madroños. Coloniza suelos calcáreos, margosos y arenisco-arcillosos. Florece de marzo a mayo. Sus polizadores son las abejas del género Halictus, que confunden las crestas amarillas del epiquilo con el polen. Su fructificación es muy baja, no siendo raro ver espigas sin ningún fruto. Las cápsulas maduran muy tardiamente (hasta agosto) y cada una produce de 6000 a 8000 semillas, aunque la fragmentación del rizoma puede complementar su reproducción por la vía vegetativa. Se distribuye por gran parte de Europa meridiona, NO de Africa y Asia septentrional templada. Por el E lllega hasta Japón. En Andalucía esta presente en todas las provincias a partir de los 300 m. sobre n.m. Está, por tanto, ausente en la Bahía de Cádiz y el resto de la franja litoral de la provincia. La planta de la foto se consiguió en el corredor del Boyar, entre Benamahoma y Grazalema. Sólo encontramos tres individuos en una área de unos 10 metros cuadrados, aunque tenemos referencias de que en la Sierra se han encontrado poblaciones muy numerosas de hasta 500 individuos.

La foto: Corredor del Boyar. 12-abril-2006. Cámara Olympus E-500, objetivo Zuiko 45-150 mm, medición matricial, enfoque S-AF, prioridad apertura, compensación 0 EV, 1/640 s. f: 4.5, ISO: 800. Sin retoques.






sábado, abril 15, 2006













Orchis olbiensis

Sin. Orchis mascula subsp. olbiensis, Orchis morio var. masculus, Orchis olbiensis subsp. ichunasae.
Etim. olbiensis,
de Olbia, nombre de una colonia griega situada al S de Fancia, actualmente Hyères.

Orquídea bastante variable en cuanto a talla, número de flores y el colorido y ornamentación del labelo. Crece en zonas de pastos, claros de matorral , rellanos en pendientes rocosas, e incluso, compite con las rupícolas aprovechando una breve hoquedad entre los taludes de paredes rocosas. Se encuentra ampliamente extendida por la Región Mediterránea y a menudo forma poblaciones numerosas de cientos de indivíduos. La hemos localizado en la zona del Puente de los Palominos (Zahara de la Sierra), en el Puerto del Boyar y en las cunetas y taludes de la carretera próximos a Grazalema, en el mismo borde del casco urbano. Así como en la carretera de Villaluenga. Es por tanto muy abundante en la comarca de la Sierra de Cádiz, aunque falta en el litoral. Está más extendida por las provincias de Málaga y Granada, sin faltar en ninguna de las provincias orientales, en cambio se encuentra ausente en las más occidentales (Sevilla y Huelva).
Su tallo es erecto, frecuentemente flexuoso, pardo o pardo-rojizo en el extremo. Hojas oblongo-lanceoladas, obtusas, a veces moteadas de púrpura, en roseta basal, dos de ellas caulinares abrazadoras. Espiga ovoidea o cilíndrica, laxa, con pocas o muchas flores (5-25); brácteas lanceoladas, con 1-3 nervios, más cortas que los ovarios. Flores púrpuras, rosas o blancas. Tépalos laterales externos reflejos, el medio más o menos erecto y los externos conniventes. Labelo con motas púpuras en la zona central, trilobulado: el lóbulo medio casi cuadrado, truncado, bilobulado o festoneado. Lobulos laterales más cortos, obtusos o festoneados. espolón hacia arriba, más largo que el ovario, cilíndrico, ensanchado en la base, a veces emarginado. Tiene un periodo de floración más amplio que muchas otras orquídeas de esta zona, apareciendo en marzo y desapareciendo en junio.

Las fotos: Puerto del Boyar (Grazalema, Cádiz) 12-abril-2006. Cámara habitual, objetivo 35 mm Zuiko macro, medición matricial, enfoque: S-AF, prioridad apertura, compesación: 0EV. ISO: 200. 1ª)1/200 s, f: 8, 2ª) 1/320 s, f:8 y 3ª) 1/200 s, f: 9. Procesado (Picasa) máscara de enfoque.











Orchis langei


Sin. Orchis mascula suesp. hispanica, Orchis hispanica, Orchis mascula-laxiflora.
n. vulgar: satirón manchado, orquídea macho.

Etim. Orchis procede del griego orkhis y quiere decir "testículo", por el parecido de los tubérculos con ésta parte de la anatomía humana. El nombre específico langei, en honor del botánico danés J. Lange, que la encontró en España en 1852 y la describió como un híbrido.

La hemos encontrado por primera vez este año, el 12 de abril, en otro de nuestros viajes a la Sierra. Como siempre acompañado de Tino Pavón y Juanjo Ruibal. La jornada comenzó muy bien, encontramos una mancha muy grande de Orchis italica entre El Bosque y Benamahoma y luego -más adelante- localizamos Linaria Platycalyx, Paeonia broteroi y finalmente, lo que íbamos buscando, la bella orquídea de flores blancas Cephalanthera longifolia. En este lugar dejé a mis compañeros y me interné por el monte atraido de lejos por una bellísima Peonia y, justo a su lado, estaba esta delicada orquídea en una ladera, junto a una coscoja. Lo primero que grité fue "langei", aquí, aquí... Verdaderamente no sabía por qué, pues nunca antes la había visto más que en libros y su parecido con O. olbiensis y quizás O. laxiflora es notable, pero me dió el pálpito de que era ella. Y no me había equivocado. Después, cuando llegaron los compis encontramos el resto de la población, al menos 10 ó 12 más de esta misma especie en diferente grado de floración. Lo más importante era encontrar las diferencias con O. olbiensis , de la que sólo una hora más tarde tambien encontraríamos otra población. En principio, ambas especies estuvieron taxonómicamente hace unos años mucho más próximas que en la actualidad. O. olbiensis, se caractrizó como O. mascula suesp. olbiensis y O. langei, como O. mascula suesp. hispanica. Por tanto las diferencias entre ambas inicialmente sólo alcanzaba a determinarlas como dos subespecies de Orchis mascula. Como puede apreciarse (ver la entrada de O. olbiensis que pondré a continuación) Orchis langei es una orquídea más delicada, con tallos más delgados e inflorescencia más laxa que Orchis olbiensis, aunque suele presentar mayor altura. Además ésta última presenta gran variabilidad en el color de las flores (blancas, rosas y rojas) incluso dentro de la misma población, mientras que O. langei permanece fiel a los tonos rosados. Las diferencias, aunque sutiles, de los espolones tambien se aprecian. Orchis olbiensis tiene el espolón dirigido hacia arriba y ensanchado en el ápice, mientras que O. langei lo tiene más recto y más corto. En el labelo están las diferencias más notables. En ambos casos se encuentran geniculados (doblado brúscamente por el eje central ) pero en O. langei es blanquecino en la zona basal, mientras que en el caso de O. olbiensis ese tono blanco afecta a todo el eje del labelo y además mánchado de motas púpuras de manera muy patente, no sólo en la zona basal sino extendidas por los tres lóbulos del labelo. Y por último -los lóbulos laterales- en el caso de O. olbiensis son festoneados y en el caso de O. langei no. Se distribuye de manera general por la Península Ibérica y N de Marruecos. En Andalucía sus poblaciones son muy localizadas, a partir de los 300 m. snm. Por tanto falta en la franja litoral. Prefiere los claros y orlas abustivas de alcornocales, encinares y quejigares, siempre a media sombra, adaptándose a gran varibilidad de suelos. Florece de marzo a junio.

Las fotos: Cara S de la sierra del Pinar, Grazalema (Cádiz). 12-abril-2006. Ambas con los mismos parámetros. Cámara: Olympus E-500, objetivo: Zuiko macro 35 mm. Medición matricial, enfoque: S-AF, 1/250 seg, f:10.0; ISO:800, prioridad apertura. Procesado (Picasa) máscara de enfoque.

martes, abril 11, 2006

Papaver somniferum

n. vulgar: adormidera

Procede del S y W de Asia, y se ha extendido y naturalizado a partir de cultivos iniciales a practicamente todas las zonas templadas del planeta, desde Australia a todo el continente americano y a Eurasia. Naturalizada, coloniza los espacios baldios de los entornos urbanos, solares derruidos, escombreras y canteras restauradas con restos de materiales de demolición ricos en yesos. Los griegos extraían de ella su latex para elaborar opio. Teofrasto (370-286 adC) ya la menciona en sus escritos. El opio egipcio, o thebaico, se conoce como droga medicinal desde el siglo VI. La cultura árabe lo introdujo en España y contribuyó a su generalización durante la Edad Media. En China se conocía antes de la llegada de los viajeros italianos, importado de India. Pero fueron los chinos quienes se hicieron con el control de su cultivo a partir del siglo XVII. En 1811, doctor Sertürner, descubrio en el opio el primer alcaloide conocido, la morfina, lo cual supuso un hito en la historia de la medicina. Durante mi estancia en Zahara de la Sierra Cádiz), que se prolongo por ocho años como maestro de la única escuela del pueblo, entre 1982 y 1990, pude comprobar que era práctica muy extendida el administrar a los bebes de pocos meses infusiones de adormidera para calmarles el llanto. Por tanto, independientemente del valor moral que nos produzca saber que su uso actual se ha conducido en parte hacia la producción de derivados como la eroina, esta planta se ha usado a lo largo de la historia con fines terapéuticos, especialmente sedantes, analgésicos, espasmolíticos y antitusígenos. La razón no es otra que su alto contenido en alcaloides (hasta 25 diferentes) entre los que destacamos, además de la morfina, folcodina, codeina, papaverina, narcotina, y laudanina. Por tanto, se desaconseja totalmente su uso indiscrimados a nivel doméstico sin prescrición facultativa. En términos botánicos, la odormidera es una herbácea anual con raíz de color blanco. El tallo (de hasta 150 cm) es redondo, erecto, frágil y pubescente en su parte superior. Hojas alternas (10-15 cm de longuitud, por 4-6 de anchura), sesiles, entre ovadas y oblongas, de color verde glauco, dentadas y con fuerte nerviación. Las flores son grandes y solitarias, de color variable (blancas, lilas, rosadas o rojas), con un cáliz compuesto de dos sépalos, una corola de cuatro pétalos en las especies no cultivadas , ya que en las especies de cultivo suelen tener hasta ocho. Contienen numerosos estambres, con unas anteras oblongas y comprimidas. El fruto es una gran cápsula globulosa, glabra, de color verde y con una cubierta cérea que se vuelve amarilla y quebradiza al secarse. Tiene el aspecto de una pequeña manzanita, que se abre por su parte superir en una corona con orificios por donde salen las semillas. Todas las paredes de la planta , pero especialmente las paredes de la cápsula inmadura, disponen de sistemas de vasos lectíferos por los que circula un látex blanco. He visto adormideras en muchísmos lugares asilvestradas, e incluso cultivadas a gran escala en fincas agrícolas próximas a Puerto Real. La foto la obtuve el pasado mayo en uno de los taludes de la cantera restaurada que hay justo al iniciarse la subida al Puerto de las Cumbres, en la Sierra del Pinar (Grazalema, Cádiz). La población de adormideras que se había originado era impresionante, varios cientos de ejemplares en flor, con sus hermosos pétalos flexibles blanco-rosados moviéndose al viento. Con toda seguridad las semillas vinieron con los restos de obra con que se había rellenado y habían prosperado de maravilla.

La foto: Subida Puerto de las Cumbres. 22-mayo-2005.Cámara compacta, Olympus C-5000Z, objetivo 8 mm, 1/125 seg, f:8.0, Iso:50, prioridad apertura, compensación: 0 EV, función supermacro. Sin retoques.

lunes, abril 10, 2006

Limodorum abortivum

sin. Orchis abortiva.

Etim. del griego Haemodorum, nombre que dio Teofrasto a una planta parasita de flores rojizas, posiblemente un Orobanche. El nombre específico procede del lat. abortivus, abortado, por las hojas reducidas a escamas, por tanto no tiene esta planta ningún principio activo que pudiera producir los efectos que sugiere.

Se trata de una orquídea saprofita que carece de clorofila para sintesizar los azúcares. En general, todas las orquídeas precisan de un agente externo para germinar. Sus minúsculas semillas carecen de sustancias de reserva para su desarrollo embrionario. Este agente externo es un hongo que invade la semilla aportándole a continuación los azucares necesarios para su crecimiento. Se establece así una relación micorrícica entre el embrión de la orquídea y el hongo que dura hasta que la planta es capaz de valerse por sí misma, cuando desarrolla sus primeras hojas verdes. En el caso del Limodorum esta dependencia nutricia parece ser que perdura toda la vida de la planta. En cambio, otros autores, afirman que las orquídeas de este género son capaces de establer relaciones micorrícicas con otras plantas verdes y son éstas las que las nutren en una dependencia parásita. Desde el punto de vista biogeográfico se distribuye por la Región Mediterránea, C y W de Europa. Dispersa por la mayor parte de la península Ibérica y Baleares, rara en el NW. En Puerto Real se la puede ver en el Pinar de las Yeguas y más escasamente en el Pinar de las Canteras -a partir del mes de abril- siempre en bordes de cortafuegos y zonas aclaradas. Gusta de situarse bajo el abrigo de los matorrolales, casi siempre coscojas. En el resto de la provincia es muy escasa, localizándose dos o tres de sus poblaciones en la Serrania de Grazalema y otras tantas en el Campo de Gibraltar. En Andalucía se encuentra tambien dispersa por todas sus provincias sin faltar en ninguna. En su descripción destacamos el color violeta rojizo que presentan sus partes aéreas. El tallo es glabro, erecto y rígido, de hasta 60 cm de altura; sus hojas reducidas a escamas envainantes, color violeta intenso, con fuerte nerviación. Inflorescencia laxa con 10-20 flores violetas con un corto pedicelo. En sus partes florales destaca el sépalo y pétalo medios curvados sobre el ginostemo en forma de cofia. Labelo entero, ensanchado en el ápice, con los márgenes ondulados violetas, com matices amarillos, dividido por un estrechamiento. Las plantas producen tallos florales de manera irregular a lo largo de varios años, pasando otros periodos de forma subterránea. En ausencia de insectos las flores se autofecundan, alcando un porcentaje de fructificación cercano al 60 %. Cada cápsula produce entre 14.000 y 16.000 semillas. En las Yeguas hemos encontrado algunas plantas ramoneadas por el ganado, con el extremo superior decapitado, siendo éste y la accion humana de los visitantes del área recreativa los riesgos que actualmente sufre la especie en esta zona.

La foto: Realizada por mi buen amigo Juanjo Ruibal. ¡Parece mentira el partido que se le puede sacar a una pequeña compacta de 3 Megapixel! Lugar: Dehesa de las Yeguas (Puerto Real, Cádiz). 8-abril-2006. Cámara: Nikon Colpix 3100, 1/85, f: 4.9, ISO: automático; compensación: -0.7 EV. Procesado (Picasa) recorte parcial, máscara de enfoque y pequeños retoques a la iluminación y contraste.

domingo, abril 09, 2006

Zerynthya rumina
n. vulgar: arlequín

Esta hermosa mariposa que por su colorista librea recibe el nombre de arlequín, pertenece a la famimilia de los Papilionidos y vuela en el sur a partir de marzo. Aquí es una de las mariposas más corrientes, pero en la mayor parte de España es una mariposa rara de encontrar. En algunos foros sobre fotografía de naturaleza españoles he podido comprobar como naturalistas y fotógrafos aseguran estar deseando poder sacarle una foto. Particularmente no soy un fotografo de bichos, en concreto con las mariposas hay que armarse de paciencia y esperar que se cansen de volar para acercarnos a ellas y tener la suerte de llevar en ese momento montado un objetivo de al menos 200-300 mm con macro, algo poco habitual, si no vas precisamente a fotografiar mariposas. A esta la ví sobre la borraja que pretendía fotografiar con un zoom corto, pero al ver que no se movía porque estaba muerta de frío, me acerqué a placer hasta unos 20 centímetros y tuve la suerte de sacarle esa foto de detalle. En el centro de la Península se la puede observar ya a partir de abril y falta, por el contrario, totalmente en el N y NE de España. El arlequín es conocido también como la "mariposa de la aristoloquia" y su razón no es otra que su fijación por el consumo de las hojas de esta planta (planta nutricia) cuando la mariposa se encuentra en forma de larva. Así pues, no es de extrañar que en Puerto Real se la encuentre con frecuencia, pues Aristholochia baetica es una de las lianas más comunes de nuestros pinares, vulgarmente llamada "candilitos", aunque a mí particularmente la flor me recuerda más a un saxofón que a otra cosa, pero comprendo que ponerle ese nombre vulgar a una planta podría ser considerado un delito grave. En estado de imago (mariposa) lógicamente puede livar néctar de cualquier flor que le resulte atractiva. En la foto se ha posado, como decía, sobre una borraja (Borago officinalis) que aún no ha abierto sus curiosas flores lilas. Zerinthya rumina está protegida y se prohibe su captura, comercio y posesión. Así pues, felicitémosnos de tener entre nosotros a este curioso bichejo en entera libertad.

La foto: Pinar de la Piscina (Puerto Real, Cádiz). 3-abril-2006. Cámara habitual, objetivo Zuiko 14-45 mm, obturador 1/100 s, f: 6.3, ISO: 200, prioridad a la apertura, sin flash. Procesado: ninguno.
Chrysanthemum coronarium
n.vulgar: mirabeles, pampajaritos

Hoy quiero hacer un pequeño homenajes a nuestras especies más denostadas, esos "yerbajos" que tan mala prensa tienen y a los que genéricamente, incluso, los castigamos sin nombre; o los arrebujamos despectivamente bajo expresiones poco agraciadas como "malas hierbas" y otros nombrecitos cargados de mala uva. Entre ellos está esta vulgar "margarita" y digo vulgar sólo para indicar que no está en ninguna lista protegida, ni hay que hacer largos viajes para encontrarla. Está aquí, al lado de nuestra casa -o al menos en la mía- y hay millones de ellas ocupando todos los espacios vacios de esta urbe absurda que vamos construyendo. En ésta vorágine del ladrillo que va medio terminando las barriadas, medio dejándolas sin acabar, para entregarlas de poco en poco, como un mosaico inconcluso, donde cada fichita es una casita adosada. Este es su hábitat, lo que no queremos, lo que no podemos urbanizar, o queda pendiente para otras fases que tardan años en completarse con variados equipamientos. Ahí se afinca el Crysanthemun, hasta que los jardineros se emplean a fondo con ella a base de insecticidas, para no plantar nada en su lugar. Me encanta la rabia que le echa a la vida esta planta que se rebela contra los jardineros y a los que siempre les gana la partida. Cada primavera aparece de nuevo en todos los solares de mi urbanización, que por desgracia no tiene ni nombre. Yo me niego a llamarle al sitio donde vivo Poligono "IV-A ampliado" que es como los sabios gestores municipales creo que lo denominan. Sin embargo, a un tiro de piedra, está el Parque de las Canteras, el pinar de la Piscina, la Pinaleta de Derqui, el Almendral y el Cerro Ceuta, osea que estoy "rodeaito" de rabiosa naturaleza. A cada rato me escapo con mi Oly-500 y mi objetivo macro a hacer "piching", es decir pecho al suelo, que es como mejor se ven las plantas y a fotofrafiarlas. Y ahora, por todas partes, crecen estos hijos proscritos de la madre naturaleza: borrajas, salvias, cardos, viboreras, jaramagos, silenes, margaritas...todos ellos malos chicos, que subvierten el orden estético de los canones de la jardinería, pero que ya quisieran los jardineros reales en sus pomposos palacios recrear esta maravilla de mareas florales con que cada año nos tapizan cada rincón y cada cuneta estas humildes plantas. No me olvidaré de la fichita botánica de los Chrysanthemum, no vaya a pensar nadie que no la tienen por ser humildes. Ahí va: planta anual, glabra y de tallos ramificados de más de un metro. Hojas alternas, bipinnatisectas las inferiores y pinnatisectas las superiores. Las inflorescencias (que no flores) son capítulos radiados. El involucro, con brácteas externas ovadas y las internas lanceoladas y con margen escarioso parduzco. Receptáculo sin brácteas interseminales. Las flores centrales son floculosas y hermafroditas, las periféricas femeninas y hemiliguladas. Los frutos son aquenios, los externos con tres alas. Su hábitat natural es la orla mediterránea. Y como rústica y cunetera que es, no precisa de condiciones edáficas especiales para prosperar. El Chrysanthemum de la foto pertenece a la especie coronarium, supongo que por la corona amarillenta que impregna la base de las lígulas blancas. Y además, no es la especie "tipo", sino una variedad denominada discolor, pues el tipo posee las lígulas de color amarillo pleno, osea amarillo "yema de huevo de campo". Tanto la especie tipo como la variedad suelen aparecer simultáneamente en las mismas poblaciones con mayor preponderancia de una u otra, pero en las manchas de mi barriada sólo se presenta la var. discolor, osea la blanca.

La foto: Borde del pinar de la Piscina (Puerto Real, Cádiz) 3-abril-2006. Cámara Olympus E-500, objetivo Zuiko macro 35 mm, velocidad 1/1000, f:8.0, Iso: 100, medición ponderada al centro, compensación (-1 EV), sin flash (lógicamente), programa prioridad apertura. Procesado (Picasa) dos máscaras: enfoque+desenfoque periférico.

lunes, abril 03, 2006















Tragopogon porrifolius
n. vulgar: salsifí, barba de cabra.

Esta planta cuyo nombre científico nos viene del griego "Trago-pogon", que etimologicamente quiere decir "barba del macho cabrio", es una planta que suele pasar muy desapercibida a pesar de su espectacular floración. La razón no es otra que lo efímera de su belleza, pues sólo suele durar uno o dos dias en flor. Después se transforma en un penacho plumoso del que van brotando una abundante pelambrera hasta parecer lo que el nombre específico nos recuerda, la barba de un macho cabrío. Así pues, juega al escondite con los aficionados a la botánica como yo que ya llevaba varios años queriendo pillarla en flor. Es bianual y cumple su ciclo al cabo de los dos años, por tanto, almacena las sustancias de reserva en una gruesa raíz de hasta 30 cm de larga que asegura su viabilidad para el año siguiente. Lo más sorprendente es que esta planta, ahora casi anónima, gozaba del favor culinario de griegos y romanos que la apreciaban y cultivaban tal como hoy nosotros hacemos con las patatas. De hecho la alta cocina la ha rescatado del olvido y cocineros afamados como J.M. Arzak la incluyen en sus preparaciones con el nombre de salsifí. El Tragopogon pasó de los campos de cultivos a los baldios gracias al enorme poder de dispersión de sus semillas voladoras, que se organizan en un globo de vilano de grandes porporciones y así pueden afincarse muy lejos de la planta madre. Pertence a la familia de las compuestas y su origen y distribución es, lógicamente, el Mediterráneo. Aunque actualmente se cultiva lejos de su origen, por ejemplo, los anglosajones la denominan en su idioma "planta ostra" reverenciando por tanto su atractivo y delicado sabor. El tallo del segundo año es bastante alto (hasta 120 cm) y en su base se disponen las hojas en roseta. Este tallo se ramifica y diferencia capípulos sobre pedúnculos huecos rodeados de un involucro de bracteas herbáceas, casi el doble de largo que la propia corola. Las flores son liguladas, de corola purpúrea tremendamene vistosas. Después de la fecundación se forman los aquenios que presentan unos papus de pelos plumosos y largos , característica que como ya hemos dicho referencia el nombre genérico de Tragopogon, o barba de chivo.

Las fotos. Pinar de la Piscina (Puerto Real, Cádiz). Foto 1: 1-abril-2006, Cámara habitual, objetivo Zuiko macro 35 mm, 1/200 s; f:8, ISO:200, medición matricial, compensada (-0.9), máscara de enfoque. Foto 2 (de la misma planta): 17-abril-2006, objetivo Zuiko 45-150 mm. Enfoque S-AF, prioridad apertura, medición p.c.p., 1/2000 seg (viento); f:4.2, ISO:200, sin compesación. Máscara de enfoque (picasa)



domingo, abril 02, 2006













Aceras antropophorum

Sin. Ophrys antropophora, Orchis antropophora Hymastoglosum antropophorum

Pequeña orquídea (15-30 cm) de espiga delgada ausente en el litoral gaditano, aunque hay citas de ella en la zona de cierta antiguedad. En Andalucía sólo se aproxima a las zonas costeras en las provincias de Mága y Almería, siendo más frecuente hallarla hacia el interior. La foto está tomada en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema (sierra de Endrinal). Está presente en las ocho provincias de nuestra Comunidad, aunque es una especie no muy frecuente, con poblaciones localizadas y de escaso número de individuos. Constituye un género monotípico (de una sola especie) y aún hay quien mantiene que debiera incluirse dentro del género Orchis, pues lo único que la separa de él es la ausencia de espolón. Su ámbito general de distribución es la Región Mediterránea y O de Europa, por el N alcanza los Paises Bajos y C de Inglaterra. Morfológicamente presenta unas hojas características en roseta basal oblongo-lanceoladas, obtusas y ligeramente acanaladas. Tallo recto, rígido y anguloso en la parte superior, espiga densa (hasta 40 flores), cilíndrica y muy delgada. Flores pequeñas con tépalos conniventes formando un casquete (como O. italica) pero con márgenes rojizos. Labelo rojizo, con forma humana; pedúnculo trilobulado; lóbulos laterales muy largos y estrechos. Vegeta en laderas pedregosas orientadas al norte, aprovechando los suelos existentes entre las rocas. Tambien en claros de matorral de jaras, matagallos y aulagas. El ganado preda regularmente sobre sus poblaciones, por lo que sólo es frecuente encontrarlas al resguardo de estos matorrales. Sus polinizadores son las abejas del género Eucera y Andrenea, aunque pueden autopolizarse (autogamia) si los insectos no hacen su trabajo. Casi todas las flores fructifican, produciendo entre 1500 y 2000 semillas por cápsula.

Las fotos: Sierra de Endrinal (Parque Natural de Grazalema, Cádiz), 1-4-2006. Cámara habitual, objetivo Zuiko macro 35 mm, medición ponderada al centro. Foto general: 1/400 s. f: 8.0, ISO:400; foto de detalle: 1/80 seg. f:13.0, ISO:400. Procesado: máscara de enfoque (Picasa).


Orchis italica
(sin. Orchis simia, Orchis longicruris)

Esta O. italica es otra de las orquídeas grandes de esta zona (de 20-40 cm de altura). Es una una planta muy vistosa lo que la ha llevado casi a desaparecer por la presión de las recolecciones con fines ornamentales en la bahía de Cádiz. Su mayor presencia se da en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema. En el resto de Andalucía está presente, salvo en Córdoba y Almería. Su discribución es la región Mediterránea, alcanzando hasta Oriente Medio. En la penímsula Ibérica está presente tambien en el N y NW, siendo abundante igualmente en la zona N de Extremadura. En el archipielago Balear se encuentra localizada en las islas de Mallorca y Cabrera. Posee dos pseudotubérculos, como la mayoría de las especies de este género. El primero almacena las sustancias de reserva del año anterior, del que se nutre la planta, y el segundo lo forma para el año siguiente. Hojas grandes, oblongo lanceoladas, agudas y festoneadas, a veces moteadas y dispuestas en roseta basal. Tallo erecto, que se torna anguloso en la parte superior. Espiga globosa u ovoidea, densa (20-30 flores). Flores rosadas, con nervios de color lila pálido. Tépalos conniventes formando un casco puntiagudo. Labelo rosa moteado de púrpura, trilobulado con forma humana. Crece en claros y bordes de encinares, algarrobales, pinares, olivares incultos y matorrales. También en prados de media montaña, herbazales, cunetas y no desdeña los lugares secos y pedregosos. Huye de los suelos ácidos. Florece de marzo a mayo, con una diferencia aproximada de un mes entre la Sierra y la zona litoral, como casi todas las orquídeas. Las poblaciones suelen ser numerosas con decenas de plantas. En Puerto Real ha desaparecido de las áreas próximas al núcleo urbano donde antes era abundante (sobre todo del Parque de las Canteras). El último ejemplar del que se tiene constancia desapareció en 1991, pero aún existe una población que no suele salir todos los años hacia la zona interior del término municipal.

Las fotos: Sierra de Grazalema (Zahara), 1-abril -2006. Cámara Olympus E-500, objetivo Zuiko macro 35 mm. Medición promedio central ponderado. La del primer plano 1/320 s, la otra 1/400 s, f:8.0, ISO:400, sin flash, sin retoques. Montaje: collage (Picasa).